RELATO NATURALISTA
Cada dia, antes de que salga el sol, un hombre se levanta y desayuna lo poco que encuentra en su nevera, acto seguido, sale de casa para cruzar media ciudad y así llegar a la obra. Cada día que recorre ese camino está más cansado, cada día hace más frio y entonces, cuando llega, no tiene ni tiempo pasa respirar que enseguida se tiene que poner a trabajar. Pasan los minutos como horas y las horas se hacen eternas. Han pasado cuatro horas, se mira las manos y las tiene magulladas, le duelen pero no se puede quejar, entonces se frota la frente y sus dedos recogen un sudor helado, en ese instante, le vienen a la cabeza aquellos días en que se pasaba horas y horas observando a su hijo dormir y se pregunta si habrá dicho ya sus primeras palabras, entonces, una lágrima helada se resbala por su cara y se mezcla con el sudor, de repente su jefe le coje por el cuello y le advierte que si se vuelve a parar lo echarán inmediatamente, el hombre iba a responder con un puñetazo pero piensa en su familia y se calla porqué necesita el trabajo para vivir, pero eso no es vida y algun día rebientará.
No hay comentarios:
Publicar un comentario