Trabajando a marchas forzadas ahí están,
sometidos bajo el nombre de explotación.
Con un sueldo miserable que no llega a final de mes,
el tirano de dólares llena su mansión.
Yo se que nuestra lucha está en la unidad
y que negras porras no nos podrán silenciar.
Los pilares de su imperio se derrumban sobre sus amos,
viejas cadenas que nos oprimen no aguantarán.